lunes, 19 de mayo de 2014

Expectativa o esperanza de vida.

Cuando se habla de expectativa de vida generalmente se refiere a un promedio, se toman los años de vida de los pobladores de un determinado lugar, se suman y se dividen entre el número de éstos, los que mueren muy viejos lo suben. Se trata de un promedio aritmético que no refleja necesariamente la realidad: por lo general los que pasan una edad peligrosa vivirán más de lo que indica el promedio.

Se estima que el hombre de la Edad de Piedra tenía una expectativa de vida de unos 18 años, lo cual era suficiente para reproducirse y mantener la especie, se calcula que en la Edad Media la expectativa de vida en Inglaterra llegaba a 35 años.

Las cosas no mejoraron hasta la revolución de la biología cuyos efectos recién se comenzaron a sentir en el siglo XX.

La expectativa de vida en los EE.UU. en el año 1850 era de 38 años y en 1900 subió a 48, en 1950 ya estaba en 67 y hoy pasa de los 76, otros países avanzaron más despacio y en la mayor parte de Latinoamérica en 1940 no llegaba a los 40 años; hoy pasa de los 60.

Las cifras mencionadas reflejan la relación directa entre el progreso de la medicina y la disponibilidad de alimentos con la expectativa de vida. A medida que se fue descubriendo la causa de las enfermedades infecciosas, se encontraron medios para combatirlas y fue disminuyendo una de las causas más frecuentes de muerte prematura. 

Pero siempre ha habido gente que vivió más de lo normal y hoy en el mundo hay miles de personas que ya pasaron los 100 años. Esto nos hace pensar cuál es la verdadera expectativa de vida, hipotetizando que un día las enfermedades causantes de muerte prematura puedan ser eliminadas.

Si contamos el número de latidos del corazón, veremos que estos bajan a medida que aumenta el tamaño,si consideramos la edad máxima registrada para un humano (115 años), veremos que su corazón ha dado 4,350 millones de latidos. Esto indica que la expectativa de vida en el primer mundo, supone cerca de 3,000 millones de latidos.

Los países, con un número creciente de viejos y cada vez menos jóvenes, para mantener la producción enfrentan en un futuro no muy lejano una crisis económica.

Todos queremos vivir más, pero también queremos vivir mejor, cosa que actualmente estamos haciendo unos a costa de otros y todos a costa del planeta. Si seguimos al ritmo actual, el futuro no se presenta auspicioso. Algo tendrá que cambiar en un plazo no muy lejano.

Fuente:

Web Tomas En Linea, expectativas de Vida, Tomás Unger, 5 Noviembre, 2012

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